martes, 9 de noviembre de 2021

3. Autorregulación emocional




En esta entrada del Blog, buscamos ayudar a la identificación de las emociones y de la actitud empática frente a las propias situaciones y las de los demás, de este modo permitiendo fortalecer la autoconciencia y el reconocimiento del otro, mediante la reflexión, autoevaluación y el compromiso para el mejoramiento de las relaciones interpersonales. 


¿Qué es una emoción?

Una emoción es un proceso que se activa cuando el organismo detecta algún peligro, amenaza o desequilibrio con el fin de poner en marcha los recursos a su alcance para controlar la situación” (Fernández-Abascal y Palmero, 1999).


Las emociones son fenómenos subjetivos, fisiológicos, motivacionales y comunicativos de corta duración que nos ayudan a adaptarnos a las oportunidades y desafíos que enfrentamos durante diversas situaciones”.

Un estado afectivo concreto y subjetivo que es experimentado durante un periodo corto de tiempo y que genera algún tipo de activación o manera de funcionar, que a su vez puede servir para favorecer algún tipo de conducta.

Nos permiten otorgar un valor determinado a la experiencia, sea esta interna o externa, y nacen del interior de las personas de manera innata. Está mediada en gran medida por las influencias ambientales y las vivencias y aprendizajes previos del sujeto.


Se podría hablar de seis emociones universales a las cuales independientemente de la cultura o condición física, las personas reaccionan en su expresión corporal y facial de forma muy parecida, éstas son: el miedo, la alegría, la sorpresa, la ira, el asco y la tristeza; las cuales tienen una función adaptativa, dado a que gracias a éstas la persona reacciona con base a la “primera impresión” que tenga de alguna situación o acontecimiento, de esta forma posibilitan la forma de superar los cambios detectados en el ambiente y así preservar nuestra integridad y permitir la adaptación al medio; podemos hablar específicamente de las funciones de cada emoción (Pallarés, 2010):


Miedo: Alerta de algún peligro o amenaza.
Alegría: Percibe estímulos que causan placer, bienestar o algo que queremos y nos gusta.
Sorpresa: Facilita la toma de decisiones o la orientación frente a un hecho emergente.
Tristeza: Indica un estado de ánimo negativo, pero facilita la búsqueda de uno nuevo que supere a éste.
 Ira: Permite reaccionar de forma agresiva, otorgando una fuerza desmedida momentánea.
Asco: Se manifiesta a través del disgusto o rechazo ante alguna situación o persona, previniendo situaciones que pueden ocasionarnos molestia, alguna enfermedad o agredirnos.

Con el paso del tiempo, se han ido agregando otras emociones, al grupo de las básicas, como se puede observar en la siguiente gráfica: 



Como un primer ejercicio de identificación, observa el siguiente vídeo, he identifica la emoción que se muestra en cada una de las situaciones.





Las emociones se clasifican en primarias y en secundarias, en relación a las primeras, tenemos que: 

  • Tienen un sustrato cerebral especifico y distinto.
  • Cada una tiene una expresión facial que es distinta, le es característica.
  • Son un sentimiento consciente y sabemos identificar la situación que esta asociada. 
  • Son derivadas de procesos biológicos evolucionados.
  • Las emociones primarias cumplen funciones adaptativas.
Si hacemos un paralelo entre emociones primarias y las secundarias, tendríamos lo siguiente:





¿Existen las emociones buenas o malas?




En principio, responderíamos que si, ya que entendemos o asumimos como positivas a aquellas que nos generan algún tipo de placer (la alegría, el amor, la ilusión o la calma) y a su vez, las que nos resultan molestas o dolorosas las valoramos como negativas (la tristeza, la ira o la desesperanza), pero todas cumplen funciones y tienen el potencial de favorecer procesos de adaptación y de cambio. 

Las emociones permiten definir estrategias de afrontamiento frente a tareas específicas, buscando la adaptación del individuo ante los ambientes físicos y sociales.  Las emociones sirven a ocho propósitos distintos: protección, destrucción, satisfacción (sexual), reposición, afiliación, rechazo, exploración y orientación.




Complementando el cuadro anterior, entre las funciones que tienen nuestras emociones, encontramos las siguientes: 



Pautas para gestionar las emociones 

Algunas recomendaciones que te compartimos son las siguientes.
  • No las bloquees.
  • Valora porqué aparecen y qué quieren decirte.
  • Utiliza técnicas de relajación, respiración y de meditación.
  • Exprésalas de manera constructiva, las artes, el ejercicio físico, son buenos mecanismos.
  • Dales una respuesta.
  • Intenta que no te dominen.
  • Valora situaciones que despierten sentimientos semejantes.
  • El poder de la observación. 
  • Realiza o lleva a cabo auto registros, o una especie de diario.
Además de las pautas anteriores te sugerimos prestarle atención al siguiente vídeo:




Elementos de la inteligencia emocional

Es un conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar las emociones de la manera más adecuada.


La inteligencia emocional, a su vez, contempla o tiene que ver con estos otros conceptos:

1. Autoconocimiento emocional (o autoconciencia).
2. Autocontrol emocional (o autorregulación).
3. Automotivación.
4. Reconocimiento de emociones en los demás (empatía).
5. Relaciones interpersonales (o habilidades sociales).

             A manera descriptiva, entre las habilidades que forman parte de la inteligencia emocional, tendríamos la siguiente: 


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